lunes, 25 de octubre de 2010

Endodiscriminación Glbt.


Ser negro, feo, afeminado o “marimacho” influye en el rechazo al interior de la propia comunidad lo cual catalogaremos como Endodiscriminación.

Un ejemplo de esto fue una tertulia sobre el tema donde un participante dijo “aunque entiendo que pertenezco a un grupo con opciones sexuales distintas, no se me debe “mezclar” con travestis”
Algunas lesbianas opinan lo mismo. Creen que aunque les gustan las personas de su mismo sexo no se les puede encasillar con los gays o bisexuales.

Este fenómeno que definimos con el de Endodiscriminación puede estar creciendo mientras tu lees este blog, lo que no nos damos cuenta es que siempre peleamos, luchamos, queremos y soñamos con una aceptación por la sociedad, pero es que si no nos aceptamos primero entre nosotros mismos que tenemos las mismas tendencias, los mismos gustos y hasta muchos tenemos los mismos sueños y metas. ¿Cómo pensamos que nos puedan aceptar la gente totalmente y radicalmente diferente a nosotros?



La fundación Promover ciudadanía, presento una encuesta con reveladores resultados.

El 63% de los gays rechazan a otros gays. Bien sea por su aspecto físico, condición social, raza y hasta la descendencia influye en ser aceptado o no. De estos, un 32% no soportan actitudes afeminadas y mucho menos que otros hombres homosexuales se vistan de mujer.

Respecto a los travestis. Los gays son mucho más drásticos, los culpan de la supuesta mala imagen que la sociedad mantiene sobre las personas homosexuales.

Con las lesbianas no son tan duros (36% de rechazo) pero prefieren a aquellas que no aparentan ser hombres; se comparten en forma masculina.

Ahora desde el punto de vista de las mujeres homosexuales las razones son otras. El 36%  asegura que rechaza a los gays por considerarlos promiscuos, machistas y que las odian.

En cuanto a los travestis, un 28% de las lesbianas los creen peligrosos, agresivos y escandalosos.

Estas cifras demuestran la importante necesidad de fortalecer procesos de aceptación desde el interior de la misma comunidad de gays, Lesbianas, Bisexuales y Tra (travestidos, transexuales) por sus siglas GLBT.

martes, 19 de octubre de 2010

"LA ESCUELA Y LA HOMOSEXUALIDAD"


Hablar de Niños y Niñas Homosexuales puede sonar fuerte para quienes se acostumbraron a exiliar todo lo sexual al horario de protección al menor. Pero así como las personas heterosexuales comienzan a sentir atracción hacia las personas del sexo opuesto desde muy pequeñas y a tener curiosidad e interés por la sexualidad cada vez más temprano, lo mismo les ocurre a gays, lesbianas y bisexuales. Nadie parece preocuparse cuando un chico tiene novia, le gusta una chica o se identifica con historias de ficción o juegos en las que el erotismo está presente. ¿Y si tiene novio o le gusta otro chico? o en el caso de las niñas si tiene una novia o le gusta otra chica?




La escuela parece no tener respuestas; cada vez que se habla de educación sexual, el temario no va más allá de la clase de biología reproductiva y, en el mejor de los casos, la prevención del VIH y los embarazos no deseados, aunque estos últimos temas son resistidos por el lobby eclesiástico. Pero desde aquel viejo video de la compañía johnson &johnson con Pablito Rago, lo poco que hay viene en formato chico - chica. Para los niños, niñas y adolescentes homosexuales que no tienen la suerte de contar con un ambiente familiar que los apoye, el descubrimiento de su deseo puede encontrarlo solo en el mundo.



sábado, 16 de octubre de 2010

Autoestima Gay, Lésbica, Bisexual y Trans.

Muchos (a) de nosotros (a) hemos sido afectados (a) por los mensajes sociales que denigran nuestra existencia. Casi todos los mensajes que oímos intentan forzarnos a esconder nuestras emociones más profundas mientras que las personas heterosexuales reciben halagos por interesarse en el sexo opuesto. En efecto, existe un abuso emocional y una violación espiritual durante nuestra infancia. Y tenemos que cambiar nuestro comportamiento por el abuso recibido, el cual nos obliga a negar nuestros sentimientos antes de comenzar el proceso de aceptación propia para declararnos ante los (a) demás.

La soledad puede sentirse como el peor enemigo. Pero no lo es. El problema es olvidarse que el enemigo existe hasta la próxima vez que nos topamos con él. El enemigo lleva comúnmente el nombre de homofobia internalizada, nuestra crianza nos ha llevado a internalizar los mismos mensajes heterosexistas de lxs demás. Incluso nuestros padres generalmente tienen grandes obstáculos para aceptarnos una vez que lo saben. Igualmente su desafío no es comparable al nuestro. Nuestra opresión interna es más aterradora que cualquier otro sentimiento pudieran tener sobre nosotrxs. Aceptarnos a nosotros mismos es el primer paso, ¿pero cuáles son los próximos? 


Tener una identidad afectivo sexual positiva no resuelve las dificultades que se presentan en la vida social. Existe ignorancia e información errónea que subyacen en el imaginario social y esto resulta en desigualdad. Esta desigualdad significa que muchxs enfrentamos el desempleo, la pérdida del trabajo o trabas en el ascenso cuando uno habla abiertamente de su orientación sexual. Las relaciones familiares pueden desgastarse, a veces indefinidamente. Podemos sentir vergüenza ante la incomprensión o el rechazo ajeno. La homofobia y el heterosexismo existen en todas partes y su repercusión se manifiesta desde la evasión o la mirada despectiva hasta los insultos, la agresión física y la muerte. Mucha gente en nuestra sociedad no lo comprende.


¿Por qué entonces deberíamos desarrollar una identidad positiva? ¿No es demasiado? ¿No sería mejor si la reservásemos para nosotrxs mismxs simulando ser heterosexuales? La respuesta es un NO absoluto. Las consecuencias psicológicas son extremadamente dañinas. Además de los intentos de suicidio otros estados incluyen la ausencia de pasión en la vida, la falta de sentido de vitalidad y los sentimientos de agotamiento personal. Una identidad afectivo sexual negaiva conduce a todo tipo de conflictos emocionales, en particular a la ansiedad y a la depresión.


El hecho de actuar la heterosexualidad es una estrategia adolescente que con el tiempo resulta insana o autodestructiva por el estrés emocional subyacente. Un ejemplo de esto es el comportamiento sexual irresponsable que incluye la exposición a la infección con VIH por la desvalorización del sexo seguro. Otros ejemplos son la compulsión sexual por encuentros ocasionales que provocan un vacío personal, el exceso de responsabilidades (estudio, trabajo) para evitar afrontar la satisfacción del deseo sexual o el abuso de drogas y/o alcohol.
Alcanzar una identidad sexual positiva implica desarrollar una autoestima relacionada con nuestra orientación sexual o identidad de género. Es decir, internalizar un sentido de igualdad social similar al del resto, valorando nuestra singularidad y la riqueza que proviene de ser nosotros (a) mismos (a), y superar nuestra propia homofobia internalizada. Una identidad afectivo sexual positiva implica liberación, inspiración, coraje, fortaleza, inconformidad, aceptación propia, aceptación de los otros, singularidad y amor. Esto es, ser nosotros mismos en todos los sentidos de nuestra existencia. ¿Estamos preparados (a) para ver de qué se trata?  



Gracias a la Colaboración de:

  Diversidad Afectivo Sexual e Identidad.